Nadie habría apostado que esto sucedería. Dentro de los espectaculares casinos de Las Vegas, las máquinas tragamonedas están apagadas y los centros de apuestas deportivas permanecen en penumbras. En lo que debía ser el lunes de mayor actividad para los apostadores, no hubo un solo dólar que cambiara de manos. (Seguir leyendo..)