Desde su auto, y a una distancia de seguridad de 15 metros, Michael Tokar observó por la ventanilla cómo sepultaron a su padre en el Cementerio Mount Richmon, en Staten Island. Por una cuestión de seguridad, no le permitieron salir del vehículo ni acercarse más a la tumba. Él fue el único doliente que acudió a darle al difunto un último adiós. (Seguir leyendo..)