El flujo de personas en las calles aumentó significativamente en horas de la mañana. Por ejemplo, transportistas públicos iban repletos de pasajeros, sin pensar en las consecuencias, mientras largas filas se formaban a las afueras de los bancos y compañías de telecomunicaciones. En los mercados y supermercados también había muchedumbres esperando entrar a estos establecimientos en busca de alimentos. (Seguir leyendo..)