Pese a estas circunstancias especiales, es posible mantener el control y la calma, empezando por dosificar lo que se consume. “No se trata de vivir desinformado, sino de no estar sobreinformado, lo cual es un generador de ansiedad y angustia. Las noticias no certeras o catastróficas crean un círculo vicioso que aumenta la dependencia hacia la información y refuerza la ansiedad y la preocupación”, agrega Almonte.(Seguir leyendo..)